El maratonista brasileño Daniel Ferreira do Nascimento, conocido como Danielzinho, fue encontrado con vida el sábado 1 de agosto en São Paulo, después de permanecer 43 días desaparecido.

El atleta, de 28 años y dueño del récord sudamericano de maratón, había salido de su casa en Paraguaçu Paulista el 19 de junio con una mochila negra y desde entonces no se conocía su paradero.
Finalmente fue localizado en el barrio de Belém, en la zona central de São Paulo, a unos 370 kilómetros de su ciudad natal. Su madre, Valdirene Ferreira, que había encabezado la búsqueda junto con familiares, amigos y miembros de la comunidad atlética brasileña, pudo reencontrarse con él.
Tras ser localizado, Daniel fue trasladado a una clínica para iniciar un tratamiento psicológico y posteriormente sería derivado a un centro más cercano a su lugar de origen.

Durante los 43 días que permaneció lejos de su hogar, Daniel recorrió a pie cientos de kilómetros. Al ser consultado por la Guardia Civil Metropolitana, explicó que se alimentó principalmente de caña de azúcar y, ocasionalmente, de naranjas, mientras conseguía agua en estaciones de servicio.
También habría recolectado materiales reciclables para obtener dinero y pagar albergues donde pasar algunas noches.
Sobre los motivos de su partida, mencionó únicamente la existencia de “problemas personales” y describió su travesía como una especie de experiencia personal: “Es genial que haya podido estabilizar mi cuerpo, incluso en términos de hidratación. Es porque me gusta estudiarme a mí mismo, incluso mi propia mente”, contó.

Daniel Nascimento es uno de los principales maratonistas de la historia de Brasil y de Sudamércia.
En 2022 ganó el Maratón de Seúl en 2:04:51, registro que estableció los récords brasileño y sudamericano y que todavía permanece vigente. También representó a Brasil en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, disputados en 2021, donde protagonizó una de las imágenes más recordadas al saludar durante la carrera al legendario keniata Eliud Kipchoge antes de abandonar por una descompensación.
En 2024, Daniel se convirtió en el primer brasileño en conseguir la marca mínima para competir en el maratón de los Juegos Olímpicos de París, después de terminar cuarto en Hamburgo. Sin embargo, semanas antes de la cita olímpica fue apartado tras registrar un resultado analítico adverso en un control antidopaje.
En 2025, la Unidad de Integridad del Atletismo (AIU) le impuso una suspensión de cinco años, vigente hasta julio de 2029. Según contó su madre, la sanción tuvo un fuerte impacto emocional en el atleta: “atletismo era lo que lo hacía levantarse temprano cada mañana”.

















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