La Dubai Run volvió a marcar un hito dentro del Dubai Fitness Challenge, el programa impulsado por el gobierno de Emiratos Árabes Unidos que anima a los habitantes de la ciudad a dedicar 30 minutos diarios al ejercicio durante todo noviembre. En esta edición, que como cada año es gratuita, el evento superó su propio récord de participación.

Las cifras oficiales indican que 307.000 personas tomaron parte en la carrera, superando ampliamente los 278.000 participantes registrados en 2024. Entre los corredores se encontraban ciudadanos de más de 200 nacionalidades y diversas creencias, que pudieron escoger entre los circuitos de 5 y 10 kilómetros.
En una metrópolis pensada principalmente para el automóvil, resulta llamativo ver cómo el centro urbano se transforma por completo para recibir a miles de runners. Las avenidas cercanas al Burj Khalifa —el rascacielos más alto del planeta, con 828 metros— quedaron despejadas de vehículos para permitir el paso de la multitud.
El recorrido de 5 kilómetros culminó en el Dubai Mall, uno de los puntos neurálgicos de la ciudad y vecino al restaurante español Asador de Aranda. Quienes optaron por el trazado de 10 kilómetros finalizaron su prueba frente al edificio del DIFC, el distrito financiero.

Dada la enorme cantidad de participantes, solo un grupo reducido puede correr a su máximo ritmo. Son quienes largan a las 6:30 de la mañana, antes de que el resto inicie su marcha de forma escalonada. Muchos participantes caminan o trotan suavemente, pero la prioridad del evento es la celebración colectiva del deporte más que el rendimiento competitivo.
El carácter multicultural de Dubai se refleja también en esta carrera: cerca del 90% de los residentes son extranjeros, lo que convierte a la Dubai Run en un encuentro masivo donde familias y grupos de amigos corren juntos representando los colores de sus países de origen. Más que una competencia, es un gigantesco movimiento ciudadano que refuerza la identidad deportiva de la ciudad.






